Protocolo de pareja. Parte 3

PROTOCOLO DE PAREJA 3

Analizar al rival

Analizar los contrincantes es algo que no debemos olvidar en ningún momento. Durante el calentamiento, durante el partido, durante los descansos. Todo lo que hagan los rivales nos proporciona información útil. Debemos aprovecharla.

  • ¿Cuales son los puntos fuertes del rival? Debemos detectarlos para poder evitarlos durante el juego.
  • ¿Cuales son los puntos débiles del rival? Debemos detectarlos para buscarlos durante el juego.
  • ¿Cuál es el jugador más fuerte de la pareja? ¿Cuál es el jugador más metido en el partido?

A veces conocemos a los rivales y sabemos que uno es más fuerte que el otro y buscamos jugarle al “más flojo” de la pareja. A priori no parece una mala estrategia. El problema viene cuando a base de cargarle todo el juego al mismo, conseguimos que se meta en el partido y alcance el 120% de su nivel de juego. “Hacemos que se enchufe”. Estemos atentos! Si resulta que “el mas flojo” de la pareja está haciendo el partido de su vida, cambiemos el juego. 

Por el contrario, podemos encontrarnos con que el temido rival “super bueno” hoy lo está tirando todo al cristal. Pues sin miedo, mientras siga fallando, jugarle todo a él.  Pero sobre todo, abrid bien los ojos porque estas rachas de fallos o aciertos suelen ir variando. Si a un jugador que está fallando, le jugamos más y sigue fallando, estaremos ganando puntos cómodamente. Sin embargo, si un jugador está fallando, empieza a cerrar puntos y le seguimos jugando, lo que vamos a conseguir es meterle de nuevo en el partido y darle alas. Ojo con esto! No ayudemos a nuestro rival a ganarnos el partido. 

Lo que es evidente es que un partido es variable, y los rivales también. La estrategia que te hizo ganar el primer el te puede hacer perder el segundo.

Las estrategias están para seguirlas cuando funcionan, y para modificarlas cuando no funcionan.  

¿Alguno de los rivales da gritos, se desespera, golpea la pala contra el suelo, cristales, o red? ¡Aprovechadlo! Si un rival está fuera del partido y está perdiendo la paciencia, simplemente debemos jugarle bolas cómodas a él  y dejar que falle. Hay que ser siempre un poco más astuto que el contrincante. Vamos a aprovechar las señales que nos envían. Y por supuesto, nosotros evitemos hacer lo mismo. Si fallamos, procuremos respirar hondo y asimilar los errores con calma. Si perdemos los nervios, el rival lo verá y podrá aprovecharlo. Si estamos fuera del partido, lo que más nos interesa es que le jueguen a nuestro compañero y nosotros dedicarnos solo a pasar bolas. Si nos ponemos a pegar gritos de desesperación como locos, nos estamos poniendo un cartel luminoso en la cabeza que dice: “tíramela a mi”.

No juguéis por jugar, ni paséis la pelota por pasarla. Tened claro vuestro objetivo.

Siempre debemos tener en mente hacia donde tiramos la pelota, cómo la tiramos, y sobre todo, saber por qué. 

 

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